domingo, 14 de marzo de 2010

UN MODELO GENERAL DE ADAPTACIÓN

D. C. Williamson (1988) esquematiza el modelo general de adaptación a la participación
deportiva por medio de la representación de un triángulo, en cuyo centro sitúa los objetivos de la participación y en cada uno de los vértices los tres aspectos básicos que van a condicionar dichos objetivos, esto es: el perfil personal del alumno, las implicaciones de la deficiencia y las necesidades específicas de la actividad.
Un modelo general de adaptación a la recreación y al deporte para el disminuido(D. C. Williamson, 1988).
Objetivos de la participación.
Según este autor, los objetivos para los programas físicos adaptados deben pretender:
Ayudar al alumno a lograr la adaptación y equilibrio psicológico que requiere su impedimento.
- Capacitarle para la comprensión de tal impedimento, así como de las posibilidades de movimiento y actuación derivadas del mismo.
- Posibilitar al niño la adaptación a sus limitaciones y su compensación.
- Facilitar la independencia y autonomía del niño con necesidades educativas especiales.
- Ayudar al niño en el proceso de identificación e inclusión en su grupo social.
- La Educación Física se constituye así en una gran área de adaptación al permitir los programas especiales la participación de los niños y jóvenes en actividades físicas adecuadas a sus posibilidades, posibilitándoles el que se les valore como persona y se les integre en el mismo mundo de los demás.
Perfil Personal
Es importante que el profesor llegue a conocer y determinar el perfil personal del niño con necesidades educativas especiales, a fin de poder establecer con exactitud el tipo de adaptaciones que dicho sujeto precisa de cara al proceso de aprendizaje. La elaboración del perfil del estudiante conlleva el contar con la colaboración de personal especializado (médicos, fisioterapeutas, psicólogos, etc.), para poder preciar las características personales del alumno y así poder contar con los elementos de juicio válidos para la elaboración de los programas adaptados.
Debe hacerse un valoración teniendo en cuenta el principio de integración, porque no se pretende que el alumno se aísle demasiado de un grupo, sino de facilitar la integración y promover la estimulación que emana del trabajo en colectivo.
¿Qué aspectos configuran el perfil personal?
�� Tipo de déficit: Perfil de dicho déficit y nivel de comunicación que éste le permite
�� (comunicación no sólo verbal).
�� Edad de aparición de la deficiencia. Factores relacionados con el estilo de vida, sobre todo lo referidos a la experiencia y a los “roles adoptados” ante el déficit.
�� Disposición psico-social: Niveles de independencia, de seguridad y de confianza en sí, de autoconcepto y autoimagen.
�� Capacidades para establecer relaciones y de integrarse en el grupo.
�� Carácter personal: Introversión/extroversión.
El perfil propuesto significa, no solo que el profesor de Educación Física debe recabar la
información pertinente allá donde proceda, sino que además deberá sentarse con su alumno para hablar con él sobre el plan de estudios de Educación Física para el curso escolar.
Implicaciones de la deficiencia.
Según sea el tipo de déficit presente, así será su repercusión de cara a la actividad física y/o motorica del alumno; implicación que vendrá condicionada por el órgano o segmento
corporal sujeto al problema.
Podrá suceder que alguna actividad esté contraindicada desde el punto de vista médico.
Deberá ser el profesor quien, junto con el alumno, y de manera realista, lleguen a establecer la alternativa más adecuada que se llevará a la práctica, siempre teniendo en consideración dicho dictamen médico.
Según sea el tipo de dificultad así será su repercusión de cara a la actividad física. En este
sentido nos podemos encontrar con los siguientes tipos de implicaciones:
- Deficiencia específica del desarrollo y deficiencias traumáticas. Estas se refieren a problemas de crecimiento, desarrollo físico o mental, y problemas relacionados con los huesos y músculos: somatotipo y morfosimetría.
- Problemas relacionados con la postura y los equilibrios: Controles corporales y postulares.
- Dificultades relacionadas a la actividad manipulativa, tales como agarrar, soltar, alcanzar, recibir y propulsar.
- Ritmo y locomoción. Diferentes tipos de ritmos y desplazamientos (marcha, carrera, saltos, giros).
- Déficit en los aspectos cognitivos en relación con el aprendizaje motor: potenciales de aprendizaje y niveles perceptivos-motrices.
- Capacidades y condición física.
- Seguridad, confianza en sí mismo y factores médicos.
Las actividades físicas y deportivas, se constituyen en los medios idóneos para conseguir superar las deficiencias de los alumnos, facilitándole el proceso de su integración, pues, entre otras cosas, les permiten salir de su enclaustramiento familiar y relacionarse con los demás.
El Profesor de Educación Física deberá tener siempre presente las posibilidades de su asignatura de cara al fenómeno de la integración, pues como todos conocemos, estamos trabajando en un campo en el que, ya de entrada es totalmente gratificante y atractivo para el grueso del alumnado. En aquellos casos en que, generalmente ocasionados por la desconfianza que el déficit puede reportar, el alumno se muestre reacio a su participación e implicación en los programas, no debemos olvidar que estamos trabajando en un área,
donde las posibilidades de adaptación y atracción son favorables, bastando en numerosas ocasiones con un poco de ingenio y voluntad de diálogo. Ello sin olvidar, desde luego, la importancia que puede tener la capacidad del individuo para asumir su deficiencia e implicarse en su integración social.
De todo esto se desprende la necesidad que tiene el profesor de educación física de fomentar la práctica de las actividades físicas y deportivas en todo tipo de personas, en general, y de los sujetos con necesidades educativas especiales.
Necesidades específicas de la Actividad.
Las dificultades que aparecen con regularidad en nuestros alumnos y que por tanto
van a demandar una actividad física adaptada son las siguientes:
(Corpas, F. J.; Toro, S y Zarco, J. A.; 1991):
1. Dificultades en la percepción de las informaciones y consignas. Sucede en el caso de los déficit sensoriales (visuales y auditivos).
2. Déficit en la capacidad de comprensión. Los deficientes mentales pueden carecer de la atención y comprensión necesarias para la realización de un acto motriz en un orden preciso.
3. Problemas motores que pueden afectar al gesto más elemental y global o al más complejo. Sucede en los casos de enfermedades neuromotoras: parálisis cerebral, espina bífida, etc.
4. Enfermedades crónicas en las que las actividades físicas a realizar deberán estar sometidas a un control permanente: cardiopatías, problemas respiratorios, etc.
Así, sucede que la actividad física bien adaptada permite en nuestros días abrir un campo, hasta hace poco tiempo desconocido, a la reinserción y readaptación social de las personas con deficiencias.

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